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En este espacio se recoge una biografía detallada y extensa escrita por J. siete años después de la desaparición de la banda. Es su visión personal sobre los inicios, el desarrollo y la separación del grupo.

 

Jennifer in Latex: una visión personal.

(Parte 1)


Miro hacia atrás en mi vida y me asombra pensar que estuve 20 años como músico en activo y que ya hace 7 que Jennifer in Latex se disolvió definitivamente.

Quizás, todo este tiempo me ha dado la perspectiva suficiente para valorar adecuadamente lo que supuso Jennifer in Latex. Así que voy a tratar de recordar en este espacio lo que fueron los 7 años de vida que tuvo el proyecto, aprovechando para organizar y publicar un montón de documentación que he ido acumulando durante este tiempo: carteles de conciertos, críticas de discos, fotos y curiosidades. Gran parte de este material es inédito y espero que haya alguien a quién le pueda resultar interesante. Al menos yo he disfrutado mucho recordando y rememorando fechas y eventos.

LA PRIMERA DEMO


Pero empecemos desde el principio: A mediados de 1996 yo vivía en Valladolid, la ciudad donde nací. Llevaba 6 o 7 años tocando en bandas y estaba un poco cansado de luchar por sacar adelante diversos proyectos de rock que no acababan de cuajar por diferentes razones. Así que decidí iniciar un proyecto de rock industrial en solitario que hacía tiempo que tenía en la cabeza. Con referencias como Ministry, NIN, Marilyn Manson o Misery Loves Co, me puse a componer 10 temas con los que edité una maqueta en formato cassette. Sé que en los tiempos que corren de música digital, internet e iPods, hablar de cassettes suena muy cutre, pero en aquellos años, hasta el CD nos parecía inalcanzable.

Compuse aquellos primeros 10 temas con un software muy básico llamado FastTracker, corriendo en modo MS-DOS sobre un Pentium de primera generación. Fueron mis primeras experiencias con la electrónica. Alquile un 4-pistas Fostex durante un fin de semana y grabé las bases, guitarras, efectos y voces en dos días. El resultado fue una maqueta sin título que vio la luz en Agosto de 1997 y que distribuí primero entre los amigos y finalmente en varios puntos de venta en Valladolid.

Aquella demo fue una primera declaración de intenciones: mitad electrónica, mitad guitarras y voces. Escuchado hoy en día, la sensación es rara, ya que suena muy tecno, pero al mismo tiempo muy sucio y muy punk. Supongo que Al Jourgensen tendrá la misma sensación cuando escuche las primeras grabaciones de Ministry.

LA PRIMERA BANDA


En aquel momento pensaba que la cosa no llegaría a más, pero animado por varios amigos y principalmente por mi alma gemela en este proyecto Ed Gorende, decidí crear una banda y tratar de tocar aquella música atronadora en directo. Me puse a reclutar músicos y la primera banda la formaron Diego (guitarras, ex- Inspector Clouseau), Piñel (bajo, ex- Seminal Pop), el propio Ed Gorende (programaciones y voces, ex-Myself y en Rave Party Animals hoy en día) y yo mismo (voces). Al poco tiempo se nos uniría Javi JFK (guitarras, ex- Seminal Pop).

Nos metimos en un local y empezamos a ensayar unas canciones que no estaban pensadas para tocarlas en directo. Aún así, y gracias a las programaciones, conseguimos que aquello sonara como una apisonadora y el 13/12/1997 nos estrenamos en directo en la mítica sala Subterfugio de Valladolid dentro de la sesión Templo de Amor y Furia organizada por Isa Sanz.  Salimos al escenario y atronamos al público con un sonido brutal. El resultado fue un éxito de críticas, quizás porque en aquel tiempo no había en España bandas que se salieran del formato rockero clásico (guitarra, bajo, batería, voz), así que conseguimos hacer algo que se saliera de la norma.

Continuamos tocando en más salas, vendiendo maquetas y hablando de nuestro proyecto a todo el mundo. Yo comencé a componer algunos temas nuevos mientras que con la banda ensayábamos algunas versiones para los conciertos para completar el repertorio. También hice algunas colaboraciones con el director de cine Iván Sáinz-Pardo. Durante un tiempo compuse para él varias bandas sonoras para sus cortos. Con uno de ellos titulado "Descanse en Paz", ganamos el primer premio a mejor banda sonora en el festival de cine de Medina del Campo. Fue muy emocionante vivir el típico "and the Oscar goes to..." y oír mi nombre, y sobre todo salir al escenario a recoger el premio y decir unas palabras. Nunca conseguí llegar a tener la foto final de los premiados donde entre otros aparecían la actriz María Pujalte, el director Achero Mañas, el grupo Los Enemigos y yo mismo. Me hubiera hecho mucha ilusión, pero nunca conseguí encontrar a nadie que me la enviara. Entonces no había la pasión por las cámaras digitales que tenemos hoy.

LA INCORPORACIÓN DE IVAN SUBOTNIK Y LA GRABACIÓN DEL DISCO


Tras varios conciertos, compartiendo escenario con bandas de todo tipo con las que nunca encajábamos bien, la banda se había vuelto demasiado loca así que decidí cambiar un poco de aires. A finales de 1998 conocí a Ivan Subotnik y la banda dió un giro radical. Ivan lideraba Agnostica, una banda de música electrónica en la línea de grupos como Front 242 o Depeche Mode. Habían llegado a grabar algunas demos y  tocado en algunos festivales importantes. Nos presentaron en una noche de copas y encajamos muy bien. Además vimos que podíamos ser muy complementarios: si yo quería avanzar con Jennifer in Latex necesitaba a alguien que fuera capaz de realizar una producción en condiciones e Ivan era el candidato ideal. Por otra parte, él creyó en el proyecto Jennifer desde el principio, le gustaban los temas nuevos que yo había compuesto y lo veía como un complemento ideal para continuar con su carrera como productor y músico. 

Así que sin pensarlo mucho más, en febrero de 1999 nos metimos en su estudio (Sputnik), y comenzamos a grabar. Desde el principio surgió la magia. Nunca había visto a nadie que manejase con tanta soltura la electrónica. Yo llevaba algunos años haciendo pequeñas producciones incluyendo la primera demo de Jennifer, pero el nivel de Ivan era muy superior. Las canciones que yo tenía en la cabeza comenzaron a fluir y tomar forma y en algunos meses teníamos algunos temas nuevos de los que me sentía muy orgulloso. Todo sonaba como tenía que sonar y se habían acabado los tiempos de la producción sucia y descuidada de la primera época de Jennifer.

En el verano de 1999, en medio de las grabaciones en Sputnik, cambié mi residencia: dejé Valladolid y me fui a vivir a Madrid, donde sin duda, había muchas más oportunidades para intentar dar un paso adelante con el proyecto. En las navidades de 1999, con Ivan viviendo en Valladolid y conmigo a caballo entre Madrid y Valladolid, terminamos las grabaciones de 10 temas nuevos.

También contamos con una ayuda extra, Isa Sanz, fotógrafa, diseñadora, productora de las sesiones Templo de Amor y Furia, editora de fanzines y apasionada de la música, se unió al proyecto Jennifer in Latex para encargarse de todo el diseño gráfico de la banda. Durante los últimos meses de grabaciones, a finales de 1999, Isa produjo la nueva imagen de la banda y el artwork que acompañaría al master que estábamos terminando. Realizó una sesión fotográfica a la modelo Guiomar en una estación abandonada de tren que fue la base para diseñar nuestro artwork. También nos hizo algunas fotos a Ivan y a mi. Fue mi primera experiencia posando ante una cámara y realmente me costó mucho estar a la altura: aquello no tenía nada que ver con subirse a un escenario. El resultado del trabajo de Isa fue magnífico y se convirtió en el complemento perfecto para nuestra música.

A LA BÚSQUEDA DE UNA DISCOGRÁFICA


En las primeras semanas del año 2000, comencé a visitar discográficas independientes en Madrid, presentando el master y el artwork que habíamos creado. Yo estaba obsesionado con encontrar un sello que quisiese editarnos nuestro primer disco y la búsqueda fue desigual. Algunos sellos importantes como Subterfuge o Dro pasaron de nosotros y nuestra propuesta. Otros sellos más pequeños se interesaron por el proyecto pero la cosa no llegó a más. El momento más álgido lo tuvimos con Zero Records: era un sello que estaba cogiendo un gran protagonismo en la escena underground gracias a editar a bandas como Sober, Lagartija Nick o Hamlet. Les encantó nuestra propuesta, pero llegamos en mal momento: estaban editando un montón de novedades y no había ni presupuesto ni tiempo para dedicar a un grupo novel como nosotros. En mi largo peregrinar por las discográficas españolas acabé desembocando en Surco. Su dueño había hecho un montón de dinero gracias entre otras cosas, al pelotazo de distribuir el "Devil came to me" de Dover, disco de ventas millonarias que encumbró a Dover en el panorama musical. Tanto Subterfuge como Surco, hicieron mucho dinero con aquel disco de Dover, y una parte de ese dinero sirvió para que se editara nuestro disco. Tras múltiples discusiones y negociaciones, firmamos un contrato por dos discos con Surco, el primero de los cuales ya se lo dábamos grabado. Fue un buen acuerdo: Surco intentaba explotar en España un estilo que cada vez tenía más adeptos gracias al efecto "Marilyn Manson" y nosotros teníamos al fin nuestro ansiado contrato discográfico.

Lo primero que hicimos fue contratar los servicios de Big Toxic para el remasterizado del disco. Yo había conocido a Big Toxic una noche de copas en la mítica discoteca Soma de Madrid, donde él era un habitual. Cuando el sello nos propuso hacer un remaster, no lo dudamos y propusimos a Toxic. Le llamamos y enseguida se apuntó al proyecto. Ivan vino de Valladolid con el master y nos metimos en el estudio de Big Toxic en Boadilla. Nos sentíamos como verdaderas rock-stars, compartiendo experiencias con una estrella consagrada de la electrónica española como Big Toxic. Por su estudio había pasado todo lo mejor del panorama musical español.

En medio del mastering, Big Toxic nos invitó a Ivan y a mí a acompañarle a Barcelona al festival Sonar donde tenía una sesión.  No nos lo pensamos dos veces y unos días después, estábamos subiéndonos en su monovolumen camino de Barcelona. Fue una experiencia magnífica compartir con ellos esos días y tener la oportunidad de profundizar en mi amistad con Ivan, conviviendo y malviviendo durante 4 días repletos de alcohol, dormir poco y música electrónica a todas horas. Sin duda, una experiencia inolvidable. Al cabo de unos pocos días de volver del Sonar, Big Toxic nos entregó el master definitivo y Surco lo envió a fábrica.

LA NUEVA BANDA DE DIRECTO


Durante la espera, conocí a otra persona que se convertiría en imprescindible en el proyecto: Pablo Giaretta. Yo llevaba un tiempo pensando en una nueva banda para llevar a directo los temas nuevos. Buscaba un músico que no sólo tocase bien, sino que aportase algo más a la banda. Los chicos de Belio Magazine, con los que tenía buena amistad, me hablaron de Pablo, que entonces lideraba una banda de gothic rock llamada Contradiction. Pablo y yo encajamos desde el primer día, tanto en lo personal como en lo musical. Pablo era un fenómeno en el escenario, tocaba la guitarra como nadie y aportaba un valor incalculable a la banda.

La fabricación del disco sufría innumerables retrasos y mientras comenzamos los ensayos con la nueva banda: Pablo a la guitarra, Ivan con la electrónica y Ed y yo con las voces. Además Isa preparó video en tiempo real para acompañar a la banda con visuales. También se unió al proyecto Rober (Elektrolover, Rara) como técnico de sonido de directo. Los ensayos eran muy problemáticos porque Isa, Ivan y Ed vivían en Valladolid y Pablo y yo en Madrid, así que nos tocaba en muchas ocasiones preparar las cosas por independiente.

 

 

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